- Please don't tell anyone this, but... I want to be happy.
- Of course you do. Of course you do. Everyone does.
- Yeah, but I didn't think that I did. I made a promise such a long time ago that I was gonna
take in experiences, all of them, so that I could tell other people about them and maybe save them. But it gets so tiring... trying to take in all the experiences for everybody, letting anyone say anything to me... Then I came here... And I see you. And you've got the fruit in the bowl and the fridge with the stuff, the robe, and you're touching me the way that... I realize I'm not different. You know? I want what everyone wants. I want what they all want. I want all the things. I just want to be happy.
martes, 14 de febrero de 2017
viernes, 10 de febrero de 2017
(Echo de menos) Berlín
El mes de Febrero fue muy especial durante mis 20, porque algunos años estuvo muy relacionado con Alemania. Y Facebook se encarga de recordármelo estos días: en 2011 fue uno de los dos meses y pico que viví en Bonn, ciudad de la que me había encandilado el año anterior, y que dio lugar a una de las mejores experiencias de mi vida. En 2013, cuando acababa de empezar en el mundo de la crítica de cine, cubrí mi primer festival importante, la Berlinale, algo que repetí en 2015. Y en ambas ocasiones redescubrí Berlín y se convirtió en un hogar para mí. Es inevitable que al ver esas fotos y leer esos estados tan felices y ilusionados, me entre cierta nostalgia. Sobre todo porque ya llevo dos años sin ir a mi país favorito. Pero también porque ya estoy bien asentada en la década de los 30, una señora adulta, independizada, más madura... Ya tocaba, pero siento algo de tristeza por unos años que fueron estupendos, por momentos que viví con mucha intensidad, y que ya no volverán.
Pero entonces recuerdo otra cosa: curiosamente, ninguna de las veces que he estado en Alemania, estaba enamorada. Y cuando estuve la última vez, totalmente desencantada de los hombres y las relaciones, ni podía imaginarme que en 5 meses iba a conocer al amor de mi vida, con el que ahora convivo y que me hace feliz cada día. Y por eso estoy deseando compartir esta nueva etapa, que seguro que también traerá cosas apasionantes, a su lado.
Nos hemos quedado sin fuerzas,
pero esta ciudad me impide escapar.
El espectro gris nos abrazaba
y justo allí en la penumbra
es donde encontrábamos la comodidad...
Echo de menos Berlín...
Ah, y por cierto, en cuanto tengamos vacaciones, nuestro plan es que uno de nuestros destinos sea Berlín :) Y seguro que entonces la ciudad me gusta todavía más, porque por sus calles estará él.
Pero entonces recuerdo otra cosa: curiosamente, ninguna de las veces que he estado en Alemania, estaba enamorada. Y cuando estuve la última vez, totalmente desencantada de los hombres y las relaciones, ni podía imaginarme que en 5 meses iba a conocer al amor de mi vida, con el que ahora convivo y que me hace feliz cada día. Y por eso estoy deseando compartir esta nueva etapa, que seguro que también traerá cosas apasionantes, a su lado.
Nos hemos quedado sin fuerzas,
pero esta ciudad me impide escapar.
El espectro gris nos abrazaba
y justo allí en la penumbra
es donde encontrábamos la comodidad...
Echo de menos Berlín...
Ah, y por cierto, en cuanto tengamos vacaciones, nuestro plan es que uno de nuestros destinos sea Berlín :) Y seguro que entonces la ciudad me gusta todavía más, porque por sus calles estará él.
jueves, 15 de diciembre de 2016
Todavía
No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría.
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría.
Palpo, gusto, escucho, y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo.
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo.
Tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto.
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto.
Nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa.
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa.
Sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía.
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía.
Pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro.
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro.
Y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido.
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido.
Y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.
(Todavía, Mario Benedetti)
Foto: Lisboa, Noviembre 2016
jueves, 3 de noviembre de 2016
Someday
- Isn't there anywhere we could go?
- Well, there is a place. I heard about down south... where the mountains meet the sea. They say the water's so pure there, it'll wash the past clean off you. And you can start again. I'd like to go there with you. Well, someday, I'll take you.
- ..."Someday".
- Something wrong?
- You said "someday". Not today or tomorrow or next week. Just "someday". "Someday" sounds a lot like the thing people say when they actually mean "never". Let's go not someday. Let's go now.
Nuestra vida también era casi siempre pensar en ese "algún día..." en el que haríamos las cosas. Hasta que "algún día" se convirtió en "ya", y empezamos nuestra aventura juntos. Gracias por conseguir que en el año más difícil de mi vida haya sido infinitamente feliz a tu lado.
lunes, 15 de agosto de 2016
Supersubmarina
Llego al sitio y no me aguanto
se que tendré el cielo entre mis manos
aparento estar tranquilo
y en el fondo se que estoy temblando,
y voy despacio dando tiempo a que se acorte entre nosotros el espacio.
Esta sensación sera mejor calmarla con un poco de aire,
porque en esta asignatura llevo ya mas de
un sususususu sususususususpenso...
Yo no conocía a Supersubmarina hasta que me habló de ellos un chico con el que salí un par de veces en el verano de 2012. A pesar del feeling inicial, el contacto con el chico en cuestión no llegó a mucho más, y sin embargo, mi relación con Supersubmarina se ha mantenido desde entonces. Su segundo disco, "Santacruz", se volvió imprescindible en mi vida y sus canciones me ayudaron mucho en meses oscuros (de hecho estuvieron muy presentes en este blog); "Para dormir cuando no estés" fue el primer tema que me atreví a tocar yo sola con la guitarra. Y en cuanto tuve la oportunidad, en Diciembre de ese mismo año, les vi por primera vez en concierto.
Unos siete meses después, ya en verano de 2013, cuando yo ya estaba más centrada y dedicándome a lo que aún hago a día de hoy, y tras una tarde entera en la fiesta del Orgullo Gay, me fui completamente perjudicada a a su directo en el festival Cultura Inquieta, que estaba cubriendo para la web en la que escribía entonces. Viví como algo muy personal ese concierto, y me hizo reconciliarme con las canciones del primer disco, "Electroviral", que nunca me había convencido tanto como el siguiente.
Debo de reconocer que el efecto de "Santacruz" fue tan arrollador que cuando sacaron su tercer trabajo de estudio, "Viento de cara", les perdí un poco la pista. Pero "Algo que sirva como luz" ha vuelto a mi rescate en los últimos y difíciles meses como un bálsamo, es decir, como siempre lo han hecho todas sus canciones.
Hay grupos que marcan desde el minuto 1, pero hay otros con los que tiene que pasar algo (como el terrible accidente de coche que sufrieron ayer) para darte cuenta de lo que significan para ti. Y por eso, por lo que me han aportado (y seguirán haciendo seguro) con sus letras y su música, quería dedicarles lo que mejor se me da, unas palabras, que es lo mínimo que puedo hacer.
lunes, 18 de abril de 2016
Me & Me
Things are amazing. You meet a stranger, and in a sudden rush, you're tinking to yourself, "Could I live in Barcelona?"
miércoles, 13 de abril de 2016
El poder de las palabras
Es casi inevitable caer en el encanto de aquellos que saben manejar las palabras. A cualquiera le puede pasar, y es más, en nuestras fantasías románticas, seguro que además queremos hacerlo. No tiene por qué ser algo necesariamente malo. El problema surge cuando el bello lenguaje sustituye a los actos, la poesía a la realidad, la distancia escrita a la valentía y la confianza. La experiencia te hace entonces darte cuenta de lo que es realmente importante: no aquel que te cuenta cuentos cada día, de la mañana a la noche, sino el que está a tu lado, hablándote normal, sin preocuparse por cada cosa que dice, sin fingir... pero que, de pronto, y sin esperarlo, te sorprende con una frase o un comentario que te dejan sin aliento. Porque al final todo cae en la rutina; sí, incluso las palabras bonitas. Pero crecer juntos, emocionalmente, y también verbalmente, es un proceso maravilloso. Y eso es lo merece la pena amar y admirar.
El resto... el resto se lo lleva el viento.
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