Ha sido un verano muy malo a nivel emocional, como he escrito en posts anteriores, me he sentido muy sola, eso nada lo va a cambiar, pero pese a que en su momento todos los problemas me parecían un mundo, hace falta un buen mazazo de realidad, aunque sea colateral (por suerte no ha sido nada directo, pero sí muy cercano) para que relativices todo. Mis problemas son míos y para mí son importantes, pero también hay que reconocer que hay batallas que se pueden luchas y ganarse, y en esos casos hay que ser fuertes y hacerlo; intentar vivir lo mejor posible y ser felices con lo que tenemos. Disfrutemos hasta entonces, porque si algo nos ha enseñado este 2020 es que ya llegarán momentos en los que todo te pase por encima y no puedas hacer nada por evitarlo. En los que el mundo, tal y como lo conocíamos, se acabe para siempre.
lunes, 7 de septiembre de 2020
The end of the world (as we know it)
jueves, 27 de agosto de 2020
Todo lo que nunca fuimos
Supongo que es imposible saber cómo gestionar una emoción hasta que esta te sacude y la vives en tu propia piel. De haberme preguntado tiempo atrás, hubiese respondido que yo era fuerte, que afrontaría el proceso de duelo dentro de la normalidad, que ni por asomo llegaría a convertirme en un fantasma que apenas hablaba y se paseaba de un lado a otro con los auriculares puestos y viendo el mundo en blanco y negro.
Pero a veces nos equivocamos. Nos caemos.
A veces no nos conocemos tanto como creemos.
A veces…, a veces la vida es tan imprevisible…
(fragmento del libro Todo lo que nunca fuimos, de Alice Kellen)
Yo tampoco pensé nunca que sería esa persona que huiría y se escondería para no dejarse hacer daño. La que construiría una coraza (que aún a veces se resquebraja y vuelve a dejar paso a la tristeza), y que en vez de gestionar el duelo por algo que aún no he perdido, le daría la espalda. La que se insensibilizaría hasta el punto de parecer desinteresada y egoísta. Hay muchas cosas que nunca creemos que seremos, y hasta que no llega una situación crítica no ves la verdadera cara de la gente, ni siquiera la tuya propia. Y puede que no te guste lo que descubras, pero es cierto que, aunque la vida sea imprevisible, también es única, por lo que es necesario luchar y creer en uno mismo para no perderse del todo en la toxicidad imperante.
domingo, 16 de agosto de 2020
Disfruta ahora
Disfruta ahora de los besos y los
abrazos, porque el año que viene vendrá una pandemia mundial que nos tendrá
meses encerrados, y cuando por fin podamos volver a salir, las distancias
sociales de seguridad serán tajantes. Sí sí, es verdad, no es el argumento de
ninguna película. Disfruta ahora de la felicidad de estar rodeada con todos a
los que quieres, porque dentro de unos meses la relación con algunos de ellos
cambiará y se distanciará… A algunos quizás no les vuelvas a ver desde este día.
Otros te darán malas noticias o pasarán por rachas muy duras.
Disfruta ahora pensando que en dos días te vas al viaje de tu vida, porque tus planes de salir de España (o
incluso de Madrid) para el año que viene van a quedarse reducidos a la nada, no
solo por la pandemia. Y es que la dificultad para poder encajar las vacaciones
con tu ya marido se unirá a una sobrecarga de trabajo potenciada por una mala
organización de tu empresa, provocando un estrés que afectará a todos los
aspectos de tu vida.
Disfruta ahora de la seguridad de
tener las cosas claras, porque el próximo mes comenzará a crecer en ti un
instinto que no creías que tuvieras, y que irá madurando y cambiando la manera
que tenías de afrontar la vida y el futuro. Esto no es malo en sí, pero sí
extraño y desestabilizador.
Foto: Hace nueve meses, en el comedor el día de nuestra boda. La felicidad previa a la tormenta.
viernes, 14 de agosto de 2020
Desconectar, para reconectar
Estoy pasando por una mala época, y hay situaciones y actitudes que no hacen más que potenciar mi estrés y ansiedad, y por ello he decidido alejarme de ellas, lo cual me aleja también de muchas personas. Obviamente, empezó como una rabieta, un grito de ayuda, una llamada de atención, más que una intención real de alejamiento, pero vistas las reacciones, la verdad es que puede ser que esto se vuelva más duradero. Quien no me quiera en su vida (o me quiera mal), por supuesto no estará ahí ni para lo bueno, ni para lo malo, como estoy viendo. No me agobio tratando de entablar conversaciones que no van a ninguna parte, ni proponiendo planes que van a ser rechazados ni respondiendo a los hipotéticos o los que no cuentan con nuestra disponibilidad. Echo muchísimo de menos relacionarme (la situación actual para quedar tampoco ayuda, es cierto, pero incluso socializar a distancia), pero supongo que todo esto también es un aprendizaje para disfrutar de mi propio tiempo libre, aunque sea solo yo o con mi marido. He vuelto a leer, escribir, escuchar mucha música, probar maquillajes y recetas, o ver muchas películas, eso siempre.
Estoy triste, claro, es una situación
que me he visto obligada a forzar pero que yo nunca hubiese elegido
voluntariamente. Pero permitirse sentir, aunque sea tristeza, es parte de este
proceso. Espero estar haciéndolo bien, o al menos aprender en el camino, a encontrar una calma interna que me hace mucha falta.
jueves, 30 de julio de 2020
La vida...
Por mucho que en entradas anteriores aludiera al intento de hacerme a la idea de los cambios que veía que se avecinaban en la nueva normalidad, cuando llegan uno nunca está realmente preparado. También hablaba mucho durante la cuarentena de tener cuidado en esa mala costumbre de dejar las cosas para otro día, porque ahora sabemos que puede ser que más adelante no sea posible hacerlas... Pero está visto que no aprendemos nada. Algunas de las personas de mi círculo más cercano pasaron el encierro sin interés real de contacto, y desde que podemos de nuevo salir, la actitud es la misma.Y duele pensar que sea por dejadez, o por una situación personal que no quieran compartir, pero hay algo peor: puede ser que igual que también he dicho alguna vez por aquí que todos nos hemos dado cuenta de nuestras prioridades debido a (o gracias a) esta situación, quizás es que simplemente hay gente que ha descubierto que tú no eras tan importante en su vida. Tal vez nunca lo has sido.
Siempre había pensado que la relación con mis amigos era especial, pero ha hecho falta una pandemia para dejar de manifiesto la debilidad de unos cimientos que fueron mucho más estables, pero que se iban tambaleado. ¿Puede ser una racha? A lo mejor, pero lo cierto es que ya se dan bastante a menudo, y no me siento ni cuidada ni valorada. No solo me apena, sino que me enfada. Tampoco sé si he hecho algo para provocar esta situación, o es simplemente la vida siguiendo su curso. En cualquier caso, ¿qué se puede hacer? Nada, toca adaptarse a esta nueva dinámica de que, cuando nos veamos, sea una (¿agradable?) excepcionalidad. De hecho, en Madrid se acaban de restringir las reuniones de más de 10 personas en espacios públicos (y recomendado en ámbitos privados). De nuevo, hemos perdido nuestra oportunidad hasta a saber cuándo. Una lástima, la verdad...
sábado, 27 de junio de 2020
The last five years
Ni me acordaba de haber escribo esto aquí el 26 de abril de 2015:
"...y quiero pensar que anoche, que fue el concierto del fin de la gira, también fue el punto y final a esta etapa tan turbulenta. Que a partir de ahora, no se si las cosas irán a mejor o peor, pero al menos, se asentarán un poco. Leches, ya va tocando, que tengo casi 30 años..."
Y resulta que, dos meses después, encontré al amor de mi vida, con el que finalmente me he acabado casando. A veces (solo a veces) las cosas salen bien y encajan. Hace unos días leí una publicación en la que preguntaban si hace 5 años te imaginabas como estás ahora, y puedo afirmar que absolutamente no. Por eso, y por cada día de este lustro, por los bonitos y divertidos, y por los muy difíciles, gracias. No te puedo querer más. (El aniversario fue hace unos días pero blogger me ha trolleado).





